Cómo construir hábitos de estudio sostenibles durante todo el año
- Equipo Prueba-Paes
- hace 1 día
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Prepararse para la PAES durante varios meses puede parecer agotador. Sin embargo, el problema no suele ser la falta de capacidad, sino intentar mantener un ritmo de estudio demasiado exigente o depender únicamente de la motivación.

Un hábito de estudio sostenible es una rutina que puedes mantener durante el año sin descuidar el colegio, el descanso, la vida social ni tu bienestar emocional. Para construirlo, conviene comenzar con sesiones breves, estudiar en horarios relativamente estables, definir objetivos concretos y revisar periódicamente qué está funcionando.
¿Qué es un hábito de estudio sostenible?
Un hábito de estudio sostenible es una conducta que se repite con suficiente regularidad hasta incorporarse a la rutina. No significa estudiar muchas horas todos los días, sino hacerlo de manera constante y con un propósito claro.
Por ejemplo, estudiar Matemática durante 30 minutos después de tomar once tres veces por semana puede ser más sostenible que planificar sesiones de cuatro horas que rara vez logras completar.
La constancia suele ser más útil que la intensidad ocasional. De hecho, una investigación difundida por University College London estimó que una conducta puede tardar, en promedio, alrededor de 66 días en volverse automática. Sin embargo, el tiempo varía considerablemente según la persona y la complejidad de la actividad. Por eso, no existe una cantidad exacta de días que funcione para todos.
1. Comienza con una rutina que realmente puedas cumplir
Uno de los errores más comunes es crear un calendario pensando en la versión más motivada de uno mismo: estudiar todos los días, levantarse más temprano, resolver cientos de ejercicios y repasar varias asignaturas en una misma jornada.
El problema es que una rutina demasiado exigente puede durar una o dos semanas, pero difícilmente todo el año.
Para comenzar, define un mínimo alcanzable. Puede ser:
● Estudiar entre 25 y 40 minutos por sesión.
● Preparar una asignatura por bloque.
● Realizar tres o cuatro sesiones semanales.
● Resolver una cantidad acotada de ejercicios.
● Dejar al menos un día sin preparación PAES.
Cuando esa rutina ya resulte natural, podrás aumentar gradualmente el tiempo o la dificultad.
2. Estudia en días, horarios y lugares definidos
Los hábitos son más fáciles de mantener cuando están asociados a una señal reconocible. En lugar de decir “estudiaré cuando tenga tiempo”, conviene definir de antemano cuándo y dónde lo harás.
Por ejemplo:
● Los lunes y miércoles estudiaré Matemática después de tomar once.
● Los martes repasaré Competencia Lectora al llegar del colegio.
● Los sábados en la mañana revisaré mis errores de la semana.
También ayuda preparar el espacio antes de comenzar: dejar el celular lejos, tener los materiales disponibles y eliminar distracciones. Así reduces las decisiones previas y haces más sencillo iniciar la sesión.
3. Define objetivos pequeños y específicos
“Estudiar para la PAES” es una meta demasiado amplia para una sesión. En cambio, una tarea concreta permite saber por dónde comenzar y cuándo el trabajo está terminado.
Algunos objetivos específicos pueden ser:
● Resolver 10 ejercicios de porcentajes.
● Revisar los errores del último ensayo.
● Leer dos textos y responder sus preguntas.
● Repasar una línea de tiempo de Historia.
● Aprender y aplicar una fórmula.
● Practicar una habilidad que presentó dificultades en clases.
Mientras más claro sea el objetivo, menor será la posibilidad de pasar una hora frente al cuaderno sin avanzar realmente.
4. Distribuye el estudio durante la semana
Concentrar todo el estudio en una sola jornada puede generar cansancio y dificultar la retención. La práctica espaciada propone distribuir el aprendizaje en sesiones más breves realizadas en distintos momentos.
Una revisión publicada en Nature Reviews Psychology destaca que espaciar el estudio y practicar la recuperación activa de información pueden favorecer el aprendizaje. En términos prácticos, es preferible revisar un contenido varias veces durante el mes en lugar de estudiarlo todo la noche anterior a un ensayo.
5. No releas solamente: intenta recordar y aplicar
Leer apuntes varias veces puede producir una sensación de familiaridad, pero eso no siempre significa que puedas recuperar la información durante una prueba.
Después de estudiar un contenido, cierra el cuaderno e intenta:
● Explicarlo con tus propias palabras.
● Escribir lo que recuerdas.
● Resolver una pregunta sin mirar el procedimiento.
● Crear una tarjeta con una pregunta y su respuesta.
● Enseñarle el concepto a otra persona.
● Identificar qué parte todavía no entiendes.
La recuperación activa permite detectar vacíos de aprendizaje antes de que aparezcan en un ensayo o en la PAES.
6. Lleva un registro simple de tu avance
Registrar el estudio no tiene que transformarse en una tarea adicional. Basta con una tabla, una agenda o una nota en el celular que incluya:
● Fecha.
● Asignatura.
● Contenido trabajado.
● Tiempo aproximado.
● Dificultades encontradas.
● Próximo paso.
El objetivo no es controlar cada minuto, sino reconocer patrones. Quizás descubras que rindes mejor por la mañana, que las sesiones extensas te desconcentran o que necesitas practicar más una habilidad determinada.
Los ensayos también pueden servir como una herramienta de diagnóstico. No deberían utilizarse únicamente para mirar el puntaje, sino para identificar qué preguntas fallaste, por qué te equivocaste y qué debes trabajar después.
7. Incluye el descanso dentro del plan
Un calendario sostenible debe considerar pausas, sueño y espacios de desconexión. Sacrificar permanentemente el descanso para estudiar puede afectar la concentración, la memoria y el estado de ánimo.
Verónica Ducassou, directora de Orientación Vocacional y Bienestar Estudiantil de Preuniversitario Gauss, señala que la preparación debe mirarse de manera integral:
“El rendimiento no depende solamente del estudio. La organización del tiempo, el sueño, la alimentación, la concentración y el manejo del estrés también influyen en cómo un estudiante enfrenta la PAES”.
Por eso, descansar no equivale a abandonar la preparación. Es una condición necesaria para poder sostenerla.
8. Ajusta la rutina cuando aumente la carga escolar
El mismo calendario no funcionará necesariamente durante todo el año. Habrá semanas con pruebas, trabajos, actividades familiares o menor energía.
En esos periodos puedes aplicar una “rutina mínima”: reducir temporalmente el tiempo de estudio sin perder por completo la continuidad. Por ejemplo, si normalmente estudias 40 minutos, puedes hacer un repaso de 15 minutos o resolver cinco ejercicios.
También será importante decidir si te conviene prepararte de manera presencial u online, considerando tus horarios, nivel de autonomía y necesidad de acompañamiento.
9. No abandones el hábito por un mal día
Perder una sesión no elimina todo el progreso anterior. El riesgo aparece cuando una interrupción puntual se transforma en abandono porque sentimos que “ya fallamos”.
Si no pudiste cumplir tu planificación, evita compensar con una jornada excesivamente larga. Lo más efectivo suele ser retomar la rutina en el siguiente horario disponible.
La sostenibilidad también implica flexibilidad: modificar el plan cuando sea necesario sin perder de vista el objetivo general.
10. Busca acompañamiento si no sabes cómo organizarte
No todos los estudiantes necesitan la misma cantidad de horas, las mismas técnicas ni el mismo nivel de supervisión. Algunos pueden organizarse de manera autónoma; otros requieren metas semanales, retroalimentación frecuente o apoyo para detectar sus brechas.

Si estás evaluando alternativas, puedes revisar qué diferencia existe entre los distintos tipos de preuniversitarios y conocer los criterios que conviene considerar antes de elegir uno.
Más que buscar una fórmula universal, lo importante es encontrar una estructura compatible con tu ritmo, tus dificultades y tus objetivos.
Ejemplo de una rutina semanal sostenible
Una planificación inicial podría verse así:
Día | Actividad | Duración |
Lunes | Ejercicios de Matemática | 35 minutos |
Martes | Lectura y preguntas de comprensión | 30 minutos |
Miércoles | Descanso o actividad personal | — |
Jueves | Repaso de contenidos y recuperación activa | 35 minutos |
Viernes | Revisión de errores | 25 minutos |
Sábado | Ensayo breve o práctica mixta | 60 minutos |
Domingo | Descanso y planificación semanal | 10 minutos |
Este ejemplo debe adaptarse a la carga académica, las asignaturas que rindas y el tiempo disponible. Si estás considerando una preparación más concentrada, también puedes revisar qué es un preuniversitario intensivo y cuándo conviene tomar uno.
Preguntas frecuentes sobre hábitos de estudio para la PAES
¿Cuántas horas al día debería estudiar para la PAES?
No existe una cantidad universal. Para comenzar, una sesión de entre 25 y 45 minutos puede ser suficiente si tiene un objetivo específico y se repite varias veces durante la semana. La cantidad debería ajustarse según tus brechas, carga escolar y cercanía de la prueba.
¿Es mejor estudiar todos los días?
No necesariamente. Estudiar entre tres y cinco días por semana puede ser más sostenible que intentar hacerlo diariamente. Lo importante es mantener cierta regularidad y distribuir la práctica en el tiempo.
¿Qué hago si me cuesta empezar a estudiar?
Reduce la tarea inicial. En vez de proponerte estudiar una hora, comienza con cinco minutos o con un solo ejercicio. Preparar previamente el espacio y fijar un horario también puede disminuir la resistencia inicial.
¿Cuánto demora en formarse un hábito de estudio?
No hay un plazo exacto. La investigación muestra grandes diferencias entre personas y conductas. Más que contar días, conviene concentrarse en repetir una rutina realista dentro de un contexto estable.
¿Cómo sé si mi rutina está funcionando?
Una buena rutina no se mide solamente por las horas estudiadas. Revisa si comprendes mejor los contenidos, cometes menos errores, puedes recordar lo aprendido y logras mantener el plan sin sentir un agotamiento permanente.
En síntesis
Para construir hábitos de estudio sostenibles durante todo el año:
Comienza con sesiones breves y alcanzables.
Define días, horarios y lugares de estudio.
Trabaja con objetivos concretos.
Distribuye la práctica durante la semana.
Recupera y aplica la información, en vez de limitarte a releer.
Registra tus avances y errores.
Protege el descanso y el bienestar.
Ajusta el plan cuando cambien tus circunstancias.
Retoma la rutina después de una interrupción.
Busca apoyo cuando necesites mayor estructura.
La mejor rutina no es la más intensa ni la que se ve perfecta en un calendario. Es aquella que puedes sostener, ajustar y convertir en parte de tu vida durante todo el proceso de preparación para la PAES.




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